Uno de mis objetivos culinarios de este confinamiento era hacer cinnamon rolls. Esos rollitos de canela con glaseado son mis favoritos y nunca los había preparado así que pensé que era el momento perfecto para hacerlos en casa. Imposible: en estos dos meses no ha habido manera de encontrar levadura de panadería pero como no hay mal que por bien no venga a cambio he hecho un master en brownies.
A Sofía le encanta hacer bizcochos conmigo (de tal palo...) pero en la cuarentena le ha dado fuerte con los brownies. En casa nos encantan pero no suelo hacerlos y no tengo una receta de esas infalibles a la que recurrir así que optamos por probar varias hasta dar con la perfecta. Y, aunque de sabor estaban ricas, ninguna de ellas era LA receta.


