08 abril 2019

Amapolas en octubre, mucho más que una librería


Sofá chester gris frente a una pared con ilustraciones de Fernando Vicente


Pero ¿quién en su sano juicio abre una librería en los tiempos que corren?

Confieso que eso es lo primero que pensé cuando me enteré de que mi amiga Laura Riñón abandonaba su carrera de azafata después de 22 años para abrir Amapolas en octubre. Pero también te digo que el pensamiento me duró dos minutos, porque cuando conoces a Laura sabes que lo suyo no va a ser una librería al uso.

El espacio que ha abierto en el centro de Madrid, (concretamente en la calle Pelayo, en el corazón de Chueca y a un paso de las Salesas) es mucho más que una librería. Es un lugar creado a su imagen y semejanza, desde la decoración (me flipan los cuadros y láminas que adornan las paredes) hasta la cuidada y personalísima selección de títulos. Puede que no encuentres el último bestseller policiaco, pero créeme que lo mejor que puedes hacer es ir con la mente abierta y dejarte aconsejar por su propietaria.

Entra, curiosea, acomódate en el sofá y tómate un café (o un vino) mientras lees o charlas con Laura. O apúntate a alguna de las muchas actividades que se organizan cada mes: presentaciones de libros (ya han pasado por allí Soledad Puértolas, Carmen Posadas y Máximo Huerta entre otros), talleres, club literario y un largo etcétera.


Primer plano de la autora Laura Riñón en la librería Amapolas en Octubre


Laura no solo es una enamorada de los libros, también es autora de un libro de relatos y dos novelas, la última de las cuales, ha sido traducida a varios idiomas y es la que da nombre a la librería. Es una bonita manera de cerrar el círculo, ya que la protagonista de la novela, propietaria también de una librería muy especial, narra los acontecimientos de su vida al hilo de las obras literarias que le han ido marcando. 

Hace unos días me acerqué hasta la calle Pelayo para charlar con Laura sobre su nuevo proyecto. Aquí tienes el resultado de esa conversación. (Mi primera entrevista, ¡qué ilusión!)


La escritora Laura Riñón entrevistada en el sofá de su librería



Laura, tú y yo nos conocemos de toda la vida y me consta que tu amor por los libros es algo que te viene desde siempre. ¿Pero qué llegó antes: el deseo de ser escritora o el de tener una librería?

¡Nunca me habían hecho esta pregunta! Pues no sé qué decirte. Escribir escribo desde niña, pero no con el deseo de publicar. Tengo por ahí una caja en la que guardo todos mis cuadernos y diarios y el primero es del 5 de abril del 89; es decir, yo tenía 14 años. 
La librería fue una cosa de más mayor, pero tampoco mucho. A los 22 años recuerdo pensar “a mí lo que me gustaría es esto”. Pero no quería solo una librería sino lo que estoy creando ahora, que es un espacio de encuentro cultural.


Y la idea concreta de montar Amapolas, ¿cuándo surgió?

Es que esto es el primer sueño que yo tuve, el primero de todos. Era algo así. Aunque yo me la imaginaba con una planta de arriba donde viniera gente a trabajar, como una especie de coworking cuando el coworking todavía no era lo que es ahora. Tenía clara la idea y por eso en la novela Amapolas en octubre la librería es tan parecida a esta.


La escritora Laura Riñón en un mostrador con libros en su librería



¿Pero qué ocurrió para que de repente dejaras de volar y te decidieras a dar el paso?

Yo creo que no fue de repente... Bueno, sí lo fue porque yo un día me levanté, tuve un pálpito y tomé la decisión. Pero ya llevaba mucho tiempo con esta idea. Y lo bonito es que todo lo que he hecho hasta ahora en la vida me ha traído hasta aquí, ya sea de leer, de escribir, de conocer a según qué personas… Todo, todo, todo me ha llevado hasta aquí. Así que hay un día en el que te despiertas y dices, "si ya está todo para que me lance". Lo único que me faltaba era el local. 


¿Y cómo lo encontraste?

El local era este. Una amiga mía tenía aquí una tienda de ropa y yo estaba enamorada de este sitio. Lo tenía todo supervisualizado. Así que cuando me llamó y me dijo que se iba pensé: “bueno, ya está”. Y luego, sinceramente, yo soy muy atolondrada; tampoco pensé mucho en cómo lo iba a hacer. Simplemente tomé la decisión y dije: "sé que voy a hacerlo y sé que voy a conseguir sacarlo; no sé cómo, pero lo voy a conseguir".


Una de las cosas que distingue a Amapolas en octubre es que la selección de los libros es superpersonal. ¿Qué criterio sigues?

Ser honesta. No vender por vender ni recomendar algo que ahora esté de moda leer, sino conocer lo que estoy vendiendo y recomendar. A veces basta con intercambiar cuatro frases con una persona para saber lo que le puede venir bien o le puede apetecer más leer. Y cuando aciertas ya es la caña. Que luego vengan, como me ha pasado, y te digan, "este libro es perfecto, ahora recomiéndame otro" es muy bonito porque para mí leer, aparte de ser un vicio maravilloso, es terapéutico. 


Colección de libros en la librería Amapolas en octubre con el escaparate al fondo



¿Entonces te has leído todo lo que tienes aquí?

Sí. Bueno, me faltan las novedades que acaban de venir. Hoy me han llegado dos que estoy deseando leer y tengo ahí uno al que tengo muchas ganas porque soy muy fan de ese autor y lo quiero para dedicarle todo un domingo libre. Pero lo demás me lo he leído todo. Es que tampoco es tanto...


Antes hablábamos de que esto no es solo una librería. ¿Qué otras actividades hay?

Todo gira en torno a la literatura. Lo que intento de alguna manera es sacar el libro a la calle a través de otras actividades que gusten más: la música, el cine… O sea, mezclar, entablar conversaciones entre autores y gente de la música y del cine que son muy interesantes, que aportan una barbaridad y que tienen como objetivo tocar la sensibilidad y la emoción, que es lo que yo creo que estamos dejando un poco de lado.

Yo he venido aquí para quedarme y quiero hacer algo importante aunque sea para un grupo de 30 personas. Quiero sembrar una semilla de algo cultural; reunir aquí a voces actuales y no tan actuales que sean importantes y crear un lugar en el que la gente quiera venir a aprender y a sentir la vida a través de la cultura, que es superimportante y que además yo creo que de un tiempo a esta parte se ha ninguneado mucho porque está muy politizada, y eso ha hecho mucho mal. 


Rincón de la librería Amapolas en octubre con una estantería llena de libros y el mostrador



Y aparte de presentaciones de libros, ¿qué podemos encontrar?

Hay presentaciones, encuentrosclub de lectura... El club de lectura, del que tú eres madrina, tenía que tenerlo porque para los lectores es algo muy romántico. Un book club es como de toda la vida, ¿no? Es muy bonito. Y además me encanta estar ahí pero un poco al margen, escuchando cómo habláis.

También cedo alguna pared para exposiciones y ahora mismo hay una del ilustrador Fernando Vicente. Y estoy organizando cosas superchulas, entre ellas brunch literarios en los que invitaremos a un autor y a 10 personas para hacer un encuentro más privado y charlar un par de horas con el autor. Y también quiero hacer un cineclub en la sala de abajo. 

Todos los días me despierto con alguna idea nueva aunque mi meta real para Amapolas es crear una escuela de autor en la parte de abajo. Algo muy literario. No hacer talleres de escritura como tales sino traer a autores importantes a dar una masterclass, a editores como Luis Solano (de Libros del Asteroide) que han hecho cosas muy grandes en poco tiempo; correctores también… O sea, dar vida al mundo del libro para la gente que quiera saber más y conocer más. Me gustaría algo así, pero pregúntame dentro de dos meses y habré cambiado…


¿Qué presentaciones se han hecho hasta ahora?

A la inauguración vino Máximo Huerta que es un gran amigo, un gran escritor y excelente persona, y además parece socio emocionalista de la librería porque vive cerca y viene mucho por aquí, y está muy entusiasmado con este proyecto. El tener a personas de nombre que estén tan contentas y tan entusiasmadas y que vean en este proyecto algo tan bonito ayuda a que tú te lo creas más.

También Sol Aguirre, de Las claves de Sol, con la que además tengo una sorpresa que anunciaré en un par semanas, Carmen PosadasMarta RoblesSoledad Puértolas, con quien tuvimos un encuentro maravilloso y pasamos una tarde superbonita.

También vino Leiva a hacer las fotos de la presentación de su disco, y tengo un par de clientes del mundo del cine que en breve van a hacer algo aquí. 

Y como abril es el mes del libro he organizado un montón de cosas. Máximo presenta en unos días su último libro, y también vendrán David Otero "El Pescao" que ha sacado un libro de relatos; Nuria Labari autora de La mejor madre del mundoSantiago Díaz, el autor de Talión, una novela muy buena que me gustó mucho y eso que yo no soy lectora de novela negra; Diego Pita, hijo de Soledad Puértolas y autor de Ola de frio; y Javier Aznar "El guardián entre el centeno".



Dos rincones de la librería Amapolas en octubre

Detalle de las tarjetas de visita de Amapolas en octubre


Amapolas en octubre no lleva ni tres meses abierta (los cumple dentro de unos días). ¿Te imaginabas que iba a tener tanto éxito en tan poco tiempo? 

No me lo imaginaba. Y asusta un poco, la verdad. Yo no soy nada pesimista pero hay un momento en que te saltan un poco las alarmas y piensas "a ver si va a haber un cupo de cosas buenas al año y me van a pasar todas en dos meses, y luego ya sequía". Me planteo de todo porque yo en mi vida he tenido una librería: sé de libros, sé escribir, tengo amigos, sé preparar un café... Pero tener un negocio, no.

Pero luego en medio de todo este susto te das cuenta de que no es que lleve dos meses, es que llevo 20 años preparando esto y solo era cuestión de ponerlo en marcha y darle luz. Y ahora me doy cuenta de que haber leído tanto tiene un sentido. Aparte de que me encante y al margen de todo lo que me ha dado a mí, yo ahora puedo darle vida a esos libros a través de recomendaciones y conectar con las personas, que es otra de mis pasiones. Por mi carácter siento que tengo la obligación de hacer la vida mejor a los demás. Yo no soy nada pesimista ni derrotista, todo lo contrario, y por eso me gusta que la gente que entra aquí salga de otra manera. Que crean en las cosas bonitas; que entren en Amapolas y piensen "fíjate, creía que estos sitios solo existían en las películas o en las novelas, y no". Que sea real. Regalar algo bonito al mundo porque las cosas bonitas existen; hay que crearlas y hay que vivirlas.


¿Quién te gustaría que eligiera Amapolas para presentar un libro?

Paul Auster. Sería impresionante, ¿te imaginas? Yo cierro la librería al día siguiente...

Lo que pasa es que las presentaciones ahora son multitudinarias porque el mundo editorial es un mercado, y eso es así. Pero luego hay que recuperar esto: sitios en los que hacer una cosa un poco más intima, más auténtica, más de antes. Yo sueño con que Paul Auster venga a Madrid, presente donde sea y luego diga, "oye, yo quiero un sitio pequeñito…" O que no venga a presentar, simplemente que aparezca por aquí y que se quede como me ha pasado algunas tardes en las que de repente hay aquí dos amigos míos autores, nos sentamos a charlar y se crea un encuentro improvisado superbonito.


¿Para cuándo otra novela tuya?

Pues tengo muchísimas ganas de escribir; tengo necesidad. Echo mucho de menos mi rutina de escribir y no sé cómo voy a hacerlo ahora, la verdad, porque mis horarios han cambiado totalmente. Pero tengo una novela escrita que estoy corrigiendo.

Lo que sí te puedo decir es que voy a reeditar Amapolas en octubre con la editorial Tres Hermanas. Saldrá en octubre y estoy muy contenta porque además es una edición muy bonita. Y si todo va bien en primavera de 2020 podré sacar la siguiente novela. La tengo escrita y corregida tres veces, tengo que ir a por la cuarta.


Retrato de Laura Riñón sujetando las distintas ediciones de su novela Amapolas en octubre



Para terminar, Laura, ¿me recomiendas algún libro?

Ahora estoy recomendando mucho El retorno, de la escritora portuguesa Dulce María Cardoso, que es una maravilla. La historia te pone en la piel de una familia de refugiados de Angola que huye a Lisboa al estallar la guerra: cómo se tienen que adaptar a una nueva vida, meterse en un hotel a vivir, sobrevivir sin cosas materiales... Está contada de una forma maravillosa. Es lo primero que ha publicado esta autora y ya la ha fichado Seix Barral para el siguiente libro porque ha sido un petardazo.

Luego Amélie Nothomb nunca falla. Golpéate el corazón, habla de la ausencia de la voz maternal y de cómo cambia tu percepción cuando tú te conviertes en madre.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de Tatiana Tibuleac es una novela maravillosamente escrita, preciosa. Es muy dura al principio porque habla de una relación paterno-filial dura pero luego se va transformando y te transforma a ti.

La única historia de Julian Barnes también me gustó mucho. Este autor escribe tan bonito que es una maravilla. Habla de la historia del primer amor, la única historia a pesar de haber amado muchas veces después. 

Y también Iluminada de Mary KarrLa librería ambulante de Christopher MorleyNosotros en la noche de Kent Haruf... ¿Sigo?

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Me lo pasé genial porque charlar con Laura es muy fácil y siempre tiene cosas interesantes que contar. Así que ya sabes, acércate a conocerla a ella y a conocer su maravillosa librería porque estoy segura de que las dos te van a encantar.


Mil gracias, Laura, por compartir ese rato conmigo y prestarte a ser mi primera entrevistada.


Primer plano de un cuaderno blanco



Librería Amapolas en octubre
Calle Pelayo, 60
Madrid
@amapolaslibreria




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8 comentarios:

  1. Gracias amiga. Fue una mañana para recordar. Repetimos cuando quieras, sin grabadora ni anotaciones.

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  2. Interesante, me gusta, iremos a conocer a Laura.

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    Respuestas
    1. ¡Sí, pasaos por allí que os va a encantar seguro! :D

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  3. Me encanta la idea! Iremos a conocer a Laura.
    Besos
    Eva

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  4. Maravillosa entrevista ... comparto porque yo también he vivido lo que es y se siente en Amapolas en Octubre con Laura liderando. Un lugar con encanto y donde cada detalle cuenta para las personas que la visitan.

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  5. Un pequeño gran mundo mágico frente al cual está Laura Riñón disfrutando lo que hace y transmitiendo este gusto. Suerte que está al lado de mi casa

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