7 de junio de 2018

La Maragatería para principiantes


Uno de mis propósitos de año nuevo para el 2018 era volver a hacer un viaje con mis amigas, que era algo que teníamos pendiente desde hacía tiempo. 

Aunque más que un viaje en realidad ha sido una escapada muy cortita, lo doy por bueno. Nos ha dado para desconectar, ponernos al día y para muchas risas. Y también para una primera toma de contacto con la zona de la Maragatería, que fue el destino elegido y que yo no conocía.


Ventana de madera sobre una fachada de piedra rojiza con hiedra


Como una de mis amigas venía de Asturas, las madrileñas nos cogimos un tren por la mañana a León (está genial porque con el AVE te plantas allí en dos horas y media) y la asturiana bajó en coche desde Gijón, nos recogió en la estación y pusimos directamente rumbo a Astorga

Astorga, capital de la Maragatería



Astorga es una ciudad pequeña pero muy animada y con un patrimonio cultural sorprendente para el tamaño que tiene. 

En ella se cruzan la Vía de la Plata y el Camino de Santiago así que se pueden encontrar restos de su pasado romano y medieval, pero también una de las tres únicas obras de Gaudí que hay fuera de Cataluña. 

El primer día lo dedicamos a visitar algunos de los highlights de la ciudad como la muralla de origen romano que la rodea. De esta época es también la Domus del Mosaico. No queda mucho en pie, pero el mosaico que le da nombre es bastante impresionante y se puede ver desde la calle.

La Plaza Mayor, rodeada de pórticos, se levanta sobre parte del antiguo foro mayor. Está dominada por la fachada barroca del Ayuntamiento con dos grandes torres a los lados y un remate central donde está el reloj y dos figuras maragatas que marcan las horas a golpe de mazazo.


Detalle de la fachada del ayuntamiento de Astorga


La catedral de Santa María es impresionante y un claro reflejo de la importancia que tuvo Astorga en el pasado porque a día de hoy casi resulta desproporcionada para la ciudad. Fue construida entre los siglos XV y XVIII y tiene elementos renacentistas y barrocos.


Fachada barroca de la catedral de Astorga


El Palacio Episcopal es obra de Gaudí, aunque él se apartó del proyecto al poco de comenzar. Con sus torres y almenas a mí me recuerda muchísimo a los "Exin Castillos" y resulta especialmente llamativo al lado de la catedral. Hoy en día alberga el Museo de los Caminos.


Catedral de Astorga y Palacio Episcopal de Gaudí



De visita por los pueblos maragatos



El segundo día decidimos hacer una ruta a pie por los alrededores de Astorga. Hicimos un recorrido circular de unos 15 kilómetros que empezaba en Viforcos, un pequeño pueblo maragato a 20 kilómetros de la ciudad.


Casa de pueblo maragata con balcón y puerta azul

Muro de piedra en la Maragatería


No sé si en otro momento el pueblo tendrá más vida, pero cuando estuvimos nosotras (un miércoles por la mañana de esta primavera) allí no había ni un alma. Eso sí, el pueblito es una monada. Tiene una pequeña iglesia porticada y casitas con balconadas y grandes portones de colores.


Detalle de una puerta de madera azul


Es una ruta bonita y agradable, y no tiene ninguna dificultad. La parte más chula es la que pasa por el valle de Cimal atravesando un bosque de rebollos (robles) totalmente tapizados de líquenes que le dan un aspecto de bosque encantado. Poco antes de llegar a Viforcos, el camino pasa por Argañoso, un pueblito aún más pequeño que el anterior.


Dos chicas caminando entre matorrales con flores

Troncos de robles cubiertos de líquenes

Detalle de hojas secas sobre musgo


Pero el pueblo maragato por excelencia, el que no hay que dejar de visitar, es Castrillo de los Polvazares. Está a tan solo 7 kilómetros de Astorga, así que no hay excusa para no acercarse hasta allí.


Calle de Castrillo de los Polvazares

Puerta de madera turquesa en una fachada de piedra rojiza


El pueblo, catalogado como conjunto histórico-artístico, es enteramente peatonal y conserva el trazado original con sus tradicionales casas arrieras construidas con la piedra rojiza característica de la zona. 

Normalmente está invadido por turistas, especialmente en verano, pero nosotras fuimos un día entre semana a última hora de la tarde y estuvimos prácticamente solas.


Rincón del pueblo de Castrillo con la calle y las fachadas de piedra rojiza

Chica apoyada en una puerta verde en Castrillo de los Polvazares



La mejor carne de buey del mundo y otros manjares



Supongo que no descubro nada diciendo que aquí se come de maravilla. Lo más típico de la zona es el cocido maragato, pero no hay que perderse las cecinas ni la lengua curada, que reconozco que me echaba un poco para atrás pero que está muy rica, la verdad.

Además este es uno de esos sitios maravillosos en los que con la bebida te ponen tapa, pero tapa de verdad, así que si te empeñas puedes incluso comer yendo solamente de vinos...

En Astorga hay un montón de opciones para tapear tanto en la plaza Mayor como cerca de la catedral.


Interior de un bar con suelo de mosaico y grandes ventanales


En cuanto a restaurantes, comimos muy bien en La Peseta. Me habría encantado probar El Serrano porque nos lo habían recomendado muchísimo y realmente la carta tenía una pinta estupenda, pero cuando fuimos estaba cerrado y al día siguiente estábamos tan llenas después de la comilona que nos pegamos, que prácticamente nos saltamos la cena...

El gran homenaje nos lo dimos en El Capricho. Si eres supercarnívoro seguro que lo conoces, o al menos te suena, porque en él se come la mejor carne de buey del mundo, según la revista Time.

Su propietario se dedica a buscar ejemplares por el norte de España y Portugal para llevárselos a la finca que tiene cerca del restaurante, en Jiménez de Jamuz, hasta que llega el momento de sacrificarlos. Después deja madurar la carne hasta conseguir el punto perfecto, un proceso que puede durar hasta cuatro meses.


Interior del restaurante El Capricho


Nosotras probamos el buey premium (un día es un día) y a mí me encantó. Pero lo cierto es que de las cuatro que éramos solo a dos nos pareció espectacular. A las otras no les pareció tan maravilloso (y eso que comimos de la misma pieza) así que supongo que esto va en gustos, como todo.

Y aunque es verdad que el buey premium encarece mucho la cuenta, el resto de la carta me pareció bastante razonable. De hecho, hay incluso un menú por 30€, así que se puede comer muy bien sin dejarse los ahorros. El carpaccio de buey, por ejemplo, está buenísimo y nos encantó a todas.


Detalle del carpaccio de buey


El restaurante, muy bonito y acogedor, está en unas antiguas cuevas excavadas en la roca. La  bodega donde se guardan los vinos merece una visita, así que pregunta por ella porque te la enseñan encantados. 


Mesa con libros y botellas de vino

Mesa en medio de una bodega, con las paredes cubiertas de botellas de vino


Después de comer nos acercamos a la finca donde tienen el ganado. Ya nos habían dicho que los animales estaban muy acostumbrados a las visitas y que eran mansos "como caniches", pero impresiona bastante ver a esos ejemplares de cuernos descomunales acercarse para que les acaricies...


Buey de enormes cuernos junto a una valla



El último día aprovechamos para dar una vuelta por León antes de coger el tren. Pero me supo a poco porque León da para mucho más que eso y más ahora que se ha convertido en la Capital Española de la Gastronomía

Definitivamente habrá que volver. ¿Te apuntas?





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4 comentarios:

  1. ¡¡¡¡¡Que post tan chulo!!!!Yo estuve un par de veces en los Carnavales de Astorga, muy recomendable. ¡¡¡¡Ganazas de repetirt!!!!

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    1. ¡Muchas gracias! Yo no conocía nada de esa zona y me ha encantado. Seguro que en Carnavales está genial, porque así sin nada ya es un sitio muy animado. Un beso

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  2. Respuestas
    1. ¡Sí que lo es! Cada vez me gusta más hacer escapadas de este tipo. Un par de noches fuera dan para desconectar y para conocer un montón de sitios estupendos. Un abrazo

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