25 de octubre de 2017

Cuando el narrador es un niño

Llevaba ya un tiempo dándole vueltas a otra entrada sobre libros pero no tenía muy claro cómo enfocarla, así que me puse a mirar en mi lista para ver los que había leído últimamente. 

Como ya conté en Diez libros para este verano que no son los típicos bestseller, desde hace unos años me apunto todos los libros que leo porque me gusta llevar un recuento y porque luego si no se me olvidan. El caso es que repasando mis lecturas, me he dado cuenta de que hay bastantes que a pesar de no tener nada que ver entre sí, tienen una cosa en común. 

Foto: Caio - Pexels

¿Y qué es eso que tienen en común? Pues que, o bien tienen como personaje principal un niño (o joven) poco corriente, o están contados desde el punto de vista de uno. 

Antes de nada tengo que decir que no soy especialmente niñera (fuera de mis hijos y sobrinos, quiero decir) y que el hecho de que aparezca un niño en un libro no basta para que me guste. Hay veces que los críos son profundamente repelentes (y, normalmente en esos casos, los adultos que les acompañan más todavía) así que lo que me atrae de este tipo de libros no es la ternura que me pueda despertar el niño en sí, sino el punto de vista desde el que está contado.

En mis primeras recomendaciones ya aparecía un libro de ese tipo, El universo contra Alex Woods, en el que el protagonista es un chico de 17 años nada corriente que entabla amistad con un viejo cascarrabias. Si aún no te lo has leído, aprovecho para volver a recomendártelo.

En fin, aunque es obvio que no se puede considerar como una categoría literaria, está claro que es un tipo de libro que a mí me llama la atención. Seguro que tú también has leído alguno, así que luego me cuentas, ¿vale?  

Mientras tanto aquí tienes mi selección:

18 de octubre de 2017

7 propuestas para alimentar el cuerpo y la mente

Si hay algo que no le falta a Madrid es oferta cultural y gastronómica. Y a mí me encanta pero, sinceramente, no le saco todo el partido que debería. Así que este año me he propuesto aprovechar ambas un poco más. 

Foto: Tim Gouw - Pexels

He estado mirando y he seleccionado varias exposiciones que me apetecería ver y otros tantos restaurantes cercanos (a no más de diez minutos a pie) para ir a comer a continuación. ¿Qué te parece el plan? ¿Te apuntas?

Yo empecé ayer mismo. Estuve con Michael en la exposición de World Press Photo, y luego nos fuimos a comer por ahí cerca. 

Y no te creas que son todo planes "culturetas" porque hay exposiciones para todos los gustos, y seguro que encuentras alguna que te interese.

11 de octubre de 2017

El veranillo del membrillo

¿Sabías que el veranillo de San Miguel también se llama veranillo del membrillo? Pues hasta hace un par de semanas, yo no tenía ni idea.

El caso es que me viene al pelo para hablarte de esta fruta.


A ver, haz recuento: ¿cuántas veces has comprado membrillos? Y no me refiero al dulce sino a la fruta. Seguramente entre una y ninguna...

Pues con un poco de suerte a lo mejor cuando acabes de leer esto te entran ganas de ir a por alguno.

4 de octubre de 2017

El Flaco

Si eres fan de la cocina fusión en general y de la tailandesa en particular, puede que ya hayas oído hablar de El Flaco. Pero si aún no lo conoces presta atención porque es un sitio que merece mucho la pena.

Foto: @elflacomadrid

El Flaco no es el típico restaurante de "postureo" y si no vas a propósito es difícil que te lo encuentres mientras paseas. Está en "la Prospe", totalmente alejado de los típicos circuitos gastronómicos, pero no dejes que eso te eche para atrás (te recuerdo que DiverXO empezó en Tetuán...)

Al frente de la cocina está el sueco Andy Boman y en cuanto le veas sabrás de dónde sale el nombre del restaurante. Andy es todo un personaje, con una vida de lo más movida.